Se abre en una pestaña nueva

Psicología infantil

Cuando la conducta, los miedos o las relaciones de tu hijo empiezan a preocupar

En INPSI orientamos a familias con niños que presentan dificultades emocionales, de conducta, de relación o de adaptación. Antes de intervenir, conviene entender qué está pasando y qué puede estar manteniéndolo.

Niña realizando una actividad tranquila con tarjetas ilustradas sobre una mesa baja.

Problemas más frecuentes

Problemas más frecuentes

Al ser un centro tan específico, son muchas las consultas que realizamos orientadas a las ayudas para gestionar las rabietas demasiado frecuentes o intensas, dificultades para obedecer, miedos como dormir solo o quedarse a oscuras, inseguridad, timidez, baja autoestima o problemas para relacionarse con otros niños. A veces la preocupación llega porque "va mal en el cole", o porque desde el cole os piden que busquéis ayuda.

Estas señales no significan que se tenga que realizar un diagnóstico o que nuestro hijo tenga algún trastorno grave, son señales de que algo no va bien, y debemos analizarlo, para así poder redirigirlo y solucionarlo. Ante estos problemas, lo más eficaz suelen ser intervenciones en las que tenemos en cuenta tanto al propio niño como a los padres.

Cuando la familia ya ha probado muchas cosas

Cuando la familia ya ha probado muchas cosas

Es frecuente que madres y padres lleguen con la sensación de haberlo intentado todo: explicar, repetir, negociar, poner límites o cambiar rutinas sin ver una respuesta clara. Insistir con nuevas pautas sin comprender la situación puede aumentar la frustración. La consulta parte de entender qué ocurre, cuándo aparece, qué lo mantiene y qué necesita el niño, sin culpar a la familia ni al menor.

Qué trabajamos en psicología infantil

Qué trabajamos en psicología infantil

La psicología infantil en INPSI se dirige a niños con dificultades emocionales, conductuales, relacionales o de adaptación.

Puede encajar cuando hay:

Rabietas, pataletas o problemas de conducta que la familia no consigue manejar con claridad.

Miedos que interfieren en rutinas cotidianas, como dormir solo o afrontar determinadas situaciones.

Inseguridad, timidez o baja autoestima.

Dificultades para relacionarse con otros niños.

Cambios de comportamiento o adaptación que preocupan a la familia.

Dificultades escolares cuando el componente principal no parece ser aprendizaje o TDAH.

Cada motivo debe entenderse dentro de su contexto. La orientación inicial ayuda a reconocer si encaja en psicología infantil o si conviene valorar otra área, sin convertir una conducta aislada en diagnóstico.

Cómo se orienta la demanda

Cómo se orienta la demanda

El trabajo empieza por escuchar lo que la familia observa y ordenar el motivo de consulta. Según la edad y el caso, puede tener sentido trabajar con el niño, orientar a los padres, recoger información del colegio o valorar una evaluación. La intervención puede centrarse en conducta, miedos, rutinas, autoestima, relación social o adaptación. También puede incluir pautas para casa y seguimiento de cómo responde el niño en su entorno diario. Si el colegio aporta información relevante, se tiene en cuenta con consentimiento familiar. La participación familiar suele ser importante, sin plantearla como culpa ni obligación idéntica para todos.

Diferencia con otras áreas

Cuándo conviene mirar otra área

TDAH: cuando predominan dificultades claras de atención, impulsividad, hiperactividad o rendimiento asociado a esa sospecha.
Psicopedagogía: cuando el problema principal está en lectura, comprensión, cálculo, ritmo de clase o apoyo escolar.
Psicología para adolescentes: cuando la dificultad corresponde a aislamiento, bloqueos, autonomía, estado de ánimo o relación centrada en pantallas.

Dudas frecuentes

Dudas frecuentes

¿Es normal de la edad o deberíamos consultar?

Consultar puede tener sentido cuando la dificultad se mantiene, se intensifica, genera mucho malestar o interfiere en la vida familiar, escolar o social.

¿Tenemos que participar los padres?

Depende del caso. La orientación a padres puede ser relevante en conducta, rutinas, miedos o convivencia, sin asumir que la familia sea la causa.

¿Se hace siempre una evaluación?

No necesariamente. Primero se ordena la demanda; la evaluación se plantea solo cuando aporta información necesaria para comprender la dificultad y orientar la intervención.

¿Y si en realidad es TDAH o una dificultad de aprendizaje?

Si predominan señales de TDAH o aprendizaje, se orienta la demanda hacia el área correspondiente.

Cierre

Si te preocupa lo que está ocurriendo

El Primer Contacto sirve para explicar el caso y valorar qué paso puede tener sentido, sin decidir de entrada que el niño tenga que iniciar tratamiento ni cerrar un diagnóstico previo. La orientación se adapta a la edad, la familia y el contexto actual.